Algo quedó atrapado, se escuchan gritos tapados. Son gemidos extraños, es casi imposible identificar su origen. Puede ser que provengan de un placer extremo o quizás de un dolor ahogante. Cualquier opción puede esperarse de aquellos poderosos quejidos. Es una explosión que se encuentra encerrada, entonces vibra por dentro y genera caos por fuera.
De pronto, aparece el silencio y el ambiente queda paralizado. Las paredes temblorosas, que expulsaban los gritos, callaron. Tanto silencio me hace pensar que había presenciado una muerte. Entonces descubro que aquellos gritos eran de agonía.
Luego algo empieza a ocurrir nuevamente, la sensación de muerte desaparece y aparece un fresco aroma de resurreción. Pero aquellos comiezan a surgir de nuevo: gemidos, gritos y balbuceos, que parecen codificar un mensaje pero es indescifrable. Por momentos se escuchan palabras pero no puedo descubrir si son reales o producto de una imaginación atormentada por el desgaste psíquico que provocan los gritos. Cada vez se escuchan más fuertes y potentes pero de rrepente un susto los paraliza por completo. Todo terminó cuando vi mi reflejo en una ventana y supe que los gritos provenían de mi boca.
