sábado, 21 de agosto de 2010

Percepción genuina


Un ojo se acerca a mi cara y se posa en mi nariz. Quiere saber cómo es mi olfato. Mi cuerpo no le importa, sólo le interesa mi forma de percibir los olores. Pero está acostumbrado a ver, no a oler. Entonces no lo entiende, pretende oler con los ojos. Por eso juzga y reprocha aquellos olores que aspiro. Yo intento explicarle, pero tampoco puedo ver con el olfato.


De pronto, el ojo empieza a deformarse, su pupila se dilata y los parpados se abren. Comienza una mutación absoluta por dentro: empiezan a crecer plantas con tallos enormes que a su vez desprenden flores extrañas. Ahora es mi nariz la que se acerca al ojo. Pero mi intención es genuina, no quiero saber cómo es su visión, sólo quiero sentir el perfume de sus flores.



domingo, 1 de agosto de 2010