Vamos caminando con nuestro cuerpo y alma
convertidos en balanza espiritual, para que el
equilibrio nos alimente hacia la verdad.
Los caminos inciertos se bifurcan y debemos
elegir puertas para seguir andando.
La decisión logra vencer a la incertidumbre en
una batalla en donde cada triunfo consta de una
perdida, siempre es así. La clave esta en elegir
lo que verdaderamente uno siente.
La mirada esta puesta en la meta, pero de qué
sirve llegar si no se disfruta el camino. La única
guía que tenemos es arriesgar y probar sin
perderse en desvíos que nos atraen como si
fueran enemigos.
Mañana queda muy lejos, es un tiempo y
espacio desconocido. Podemos proyectar
pero jamás predecir sensaciones.
Hoy estamos acá y eso es lo importante.