miércoles, 31 de diciembre de 2008

Vive hoy, Vive bien, Vive siempre

Que lejos que queda ir para atrás, es más, creo que no se puede. Todos lo intentamos alguna vez, pero siempre terminamos fracasando. Sí, definitivamente es imposible retroceder. Pero por qué casi siempre queremos volver a algún lugar del pasado, por qué siempre lo vemos como algo mejor. Para mi hay un fragmento del libro “El túnel” de Ernesto Sábato que resume lo que intento explicar. “…ni el diablo sabe qué es lo que recordará la gente, ni por qué. En realidad, siempre he pensado que no hay memoria colectiva, lo que quizás sea una forma de defensa de la especie humana. La frase “todo tiempo pasado fue mejor” no indica que antes sucedían menos cosas malas, sino que, felizmente, la gente las hecha en el olvido. Desde luego, semejante frase no tiene validez universal”.

Quizá en esta expresión esté la respuesta de porqué vivimos en el recuerdo, volando en la memoria. Creemos que aquel tiempo era perfecto, pero hasta que punto esa perfección no esta manipulada por nosotros mismos. Es imposible revivir una sensación, porque nunca se vuelve a sentir de la misma manera. No hay sentimientos idénticos, con el paso del tiempo se nutren de nuevas emociones y sensaciones que los alteran. Pero quién niega que cuando en nuestra mente aparece un recuerdo especial, no percibimos una sensación muy parecida a la pasada. No es la misma, pero nos alcanza con que logre transportarnos hacia ese lugar vivido, en donde conocimos a muchas personas que por cuestiones de rumbo dejamos de ver. Es muy valioso que reconozcamos que fueron seres con quienes transcurrimos una etapa de nuestra vida y eso los hace especial para siempre.

Muchas veces, la melancolía nos invade cuando extrañamos, entonces en ese momento pienso que una de las mejores cosas que tenemos los seres humanos es nuestra memoria. Es un gigante archivo en donde guardamos todas aquellas cosas que no podemos volver a vivir en tiempo y espacio.

Podemos tener recuerdos lindos o feos pero hay que aceptar que son sólo eso, recuerdos. Lo importante es vivir el hoy. Cuanto más vivimos más felices podemos llegar a ser. Vivir bien no depende del mundo que nos tocó, sino de nosotros mismos y de elegir con quién lo queremos compartir. Sin embargo, la memoria siempre tiene que estar presente, si no recordamos lo que fuimos o no recordamos nuestros errores no podemos avanzar.




Frase que me encanta de mi querido amigo Joaco:


Ayer, mañana y hoy son sólo números en un pizarrón.

Miro adelante,vivo el hoy y relojeo el ayer, así dicen

que hay que vivir.

Yo sólo creo que hoy es hoy y el ayer por algo es ayer…




Que linda toda la gente que conocí en ese lugar, los voy a extranar!



jueves, 25 de diciembre de 2008

Mundo imaginario

Buscaba algo. No sé qué era. Seguía buscando.¡Encontré!

Apareció un mundo extraordinario, raro y diferente. Al principio miraba desde afuera, me empezaba a acomodar de a poco. De pronto, entré por completo ya no podía escapar. Todos esos colores me atraparon, no tenía noción de dónde estaba, sólo me invitaban a jugar y a reir. La imaginación empezó a volar sin control como si mi mente ya no me perteneciera. Ya no tenía el dominio de ella, volaba por todos lados sin poder detenerse, estaba totalmente revelada, descontrolada. El mundo de las ideas fue desapareciendo, el impulso tomó carrera. Prueba y error. Volver a probar y siempre descubrir. Quizá no existe la coherencia, ni la lógica. No mentira. Tiene su propia coherencia y lógica. Es especial, liberador, divertido, experimental. Sí es eso, un experimento de laboratorio. Eso es lo que me enseñaron ahí.






"El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre”.


Federico García Lorca





Para mi amiguita cucu que también quiere jugar y me pone muy feliz!

martes, 23 de diciembre de 2008

Honestidad brutal

La sinceridad nos busca constantemente, pero no siempre la dejamos pasar. Sin embargo, no es difícil llevar a cabo esta acción en la que desnudamos nuestra mente. No hay una técnica para ser sincero ni es un don que sólo algunos pueden tener. Es tan simple como compartir lo hay en nuestro mundo interior con el exterior.
Nada puede ser tan grave ni peligroso y si así lo fuera no queda más que aceptarlo. Las verdades, muchas veces, no suelen gustar pero es importante respetarlas y valorarlas. La transparencia siempre termina siendo agradecida porque una persona sincera es una persona segura de sí misma, que sabe jugarse la piel expulsando con convicción sus ideas, sus sentimientos y sus ideologías, arriesgándose a las consecuencias de éstas.
El escritor Roberto Arlt reflexionó: “Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad. Ser sincero con todos, y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede sólo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo”.
Abrir la mente y sacar afuera todo lo hay en ella produce una sensación que nos eriza la piel, es esa mezcla de miedo adrenalínico y liberación espiritual a la que llamamos emoción. No obstante, el escritor francés André Maurois manifestó: “Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa”.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Carcajada!


De pronto, empezamos a percibir una sensación incontenible y un leve temblor nos invade todo el cuerpo. Nuestra boca forma una pequeña mueca pero de a poco se va deformando, la sentimos agrandarse y estirarse en altura y en longitud. La sonrisa está en su punto máximo y ya no podemos contener la alegría. Nos resulta imposible ocultar tremenda expresión de satisfacción. Por ese motivo, decidimos estallar en completa libertad y sacamos de un impulso aquello que no podemos seguir guardando. En ese instante fugaz, compuesto por una felicidad eterna, escuchamos la carcajada. La deseada explosión se desató, el estruendo fue increíble y contagioso. El ruido fue escuchado desde otras bocas, como si éste estuviera entre paredes huecas en donde la risa se hace eco.



"La risa provoca una tremenda liberación de hormonas llamadas endorfinas y son conocidas como las hormonas de la felicidad. Además, liberamos serotonina, dopamina y adrenalina. La explosión de carcajadas provoca algo muy parecido al éxtasis: aporta vitalidad, energía e incrementa la actividad cerebral. Cuando nos invade la risa, muchos músculos de nuestro cuerpo que permanecían inactivos se ponen en funcionamiento. Es un estímulo eficaz contra el estrés, la depresión y, evidentemente, la tristeza".



REÍTE!