El cuerpo estaba sin oxigeno, no podía respirar más. Buscabamos un viaje que llene los pulmones de aire limpio. De a poco, el cuerpo se fue inflando con cada paso, cada camino, cada persona. Pero llegó un momento del viaje en donde descubrimos el verdadero fin de la búsqueda: la fuerza. Ese potente envión que refuerza las ruedas del cuerpo y las cuerdas del alma. Eso es lo que queremos encontrar.
Nos empezamos a llenar y a fortalecernos. En cada paso que damos buscamos más y más. La fuerza nos libera, nos alimenta, nos desafía. Empezamos a creer, a desear, a proyectar cada vez más. A seguir y no parar. Somos el motor que nos va a llevar bien lejos o bien cerca de las cosas.

1 comentario:
Busca en tu corazón, pon en marcha tu motor...
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