martes, 17 de noviembre de 2009

Edo sin mí, ¡Por suerte yo estoy sin MI EDO!


Esta muy arriba no puedo subir, mira si me da vértigo. O peor, puedo tropezar y lastimarme. Pero si esta muy abajo me puede faltar el aire. No puedo, alguien que me tire una mano y por ahí lo pienso. Pero si nadie me tira la mano y si me agarra de la punta de los dedos y después me suelta. O si le hablo y no me escucha porque se quedó sordo. Y si yo me quedo sorda y no puedo escuchar nada, ni tampoco ver. ¡Y que gran problema ese! Si dejamos de ver, dejamos de creer, dejamos de querer. Dejamos todo y nos vamos. No volvemos.

Todos tenemos miedo, es algo que compartimos, que tenemos en común, que nos une. Pero la separación se produce entre los que sienten sus piernas temblar y deciden escaparse y los que a pesar del temblor deciden saltar.

Si el miedo siempre se nos va a aparecer y siempre nos va a desafiar, dejemos de pensar que la forma de combatirlo es escapar. Dejémonos guiar por la prueba y el error. Empecemos a vivir.

3 comentarios:

Matías Suárez Saldivia dijo...

Muy bueno la parte de la separación, es tal cual, la respuesta contra los miedos es resistir. Saludos Bele.

Anónimo dijo...

Me encanto este!!!!

"Y si hay que saltar, saltemos y no olvidemos que acá venimos sólo de paso...y el camino esta lleno de puñales y abrazos"







J.S

Anónimo dijo...

noo gallete, porq no lo queres a tu edo y festejas cuando no esta?? pobree edooo !!! jiji

la adoroooooo


pipon