Se encuentra más allá de la realidad, por encima de ella. Entonces aparecen imágenes irracionales y oníricas dentro de una mente liberada. La escritura se convierte en una expresión espontánea del inconsciente, en el manifiesto de una imaginación revolucionada
Sin miradas. Sin opiniones. Abran la puerta cuando quiero irme. O cuando quiero quedarme. Escucho historias. Escucho ideas. Escucho palabras sueltas. Contaminación mental. Esa parte no tengo ganas de escuchar. Me voy a escuchar otra cosa. Cuando tenga ganas aviso. Basta de máscaras. Basta de fingir. Reírme de lo que quiero. Sin preguntar. Sin que me pregunten. Hablar sin filtro. Lo que tengo ganas. Nadie moleste. No molesto. Libertad. Viajar cerca o lejos. Mi límite. No sé. Creo que hasta acá. Sí, hasta acá. Me voy a caminar un rato.
Vacío. La incertidumbre desespera y necesita encontrar su respuesta. No podemos esperar, buscamos ya. Queremos saber qué hay adentro nuestro y quéqueremos sacar. Vacío. No sale nada. Me concentro y pienso bien. Empiezo a controlar la respiración para relajarme. Me acuesto y estiro todo el cuerpo. Por fin estoy relajada, pero hay un detalle: cuál era mi objetivo y qué buscaba. ¡Vacío! Eso era lo que quería, salir de ese estado.
A veces encontramos pero a veces no. Recién pasó algo pero ya se fue, no hubo retención. Vacío. Bueno no debía ser tan importante. Creo que la mejor decisión es olvidarse y no tenerle miedo al vacío temporario. Necesitamos estar en blanco para crear. Un impulso, un sentimiento o una idea surgen de forma espontánea, sin buscarlas. La verdadera creación sale cuando hacemos las paces con el vacío y aceptamos su convivencia. Y sin darnos cuenta ya lo vencimos.
Quién determina lo que es triunfar o fracasar, lo que es perder el tiempo o hacer cosas productivas, tomar decisiones correctas o incorrectas. Quién dice que el concepto de fracaso es para todos el mismo. Y el verdadero triunfo qué significa, en dónde está realmente. Definitivamente hay un pensamiento que nos une, ¿Pero será la búsqueda de felicidad o el miedo?
La idea es nunca cansarnos de pensar en la búsqueda; dejarla que mute, que indague, que conozca, que sienta, que libere, pero que siempre sea sincera. Vayamos hacia nuestro lugar.
Buscar, transitar y llegar. Y después seguir buscando. No quiero quedarme en un sitio cómodo que no es el mío, que no me corresponde. Sus estructuras y sus sostenes me guardan pero no me generan placer. Son falsos y oscuros.
Busco honestidad de mi verdadero deseo. Y que vengan las consecuencias, me arriesgo a sus alteraciones porque sé que no podrán vencer mi convicción. Confío en que hay un lugar, un modo de vida que quiero llevar y una mirada que llevo como bandera. Acá estoy, metida adentro de la idea, y allá iré para transitar los caminos que quiera recorrer.
Si cada hora vino con su muerte,
si el tiempo era una cueva de ladrones,
los aires ya no son tan buenos aires,
la vida nada más que un blanco móvil
y usted preguntará por qué cantamos...
Si los nuestros quedaron sin abrazo,
la patria casi muerta de tristeza,
y el corazón del hombre se hizo añicos
antes de que estallara la vergüenza
Usted preguntará por qué cantamos...
Cantamos porque el río está sonando,
y cuando el río suena suena el río.
Cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino.
Cantamos porque el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo.
Cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos.
Si fuimos lejos como un horizonte,
si aquí quedaron árboles y cielo,
si cada noche siempre era una ausencia
y cada despertar un desencuentro
Usted preguntará por qué cantamos...
Cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la Vida
y porque no podemos, ni queremos
dejar que la canción se haga cenizas.
Cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto, ni la bronca.
Cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota.
Cantamos porque el Sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo, en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta...
De repente nos invade una duda que no podemos descifrar. Tenemos la convicción de que nuestra mente nos va a contar la verdad. Entonces pasamos días enteros pensando. No cae una mísera idea pero hasta no llegar a una conclusión no paramos. Pensar en pasado es engañoso, el recuerdo confunde y marea. Entonces optamos por llenarnos con señales externas para que guíen nuestro camino.
Seguimos pensando, sin darnos por vencidos. Creemos, equívocamente, que la lucha es con nuestra mente. Pero de esa manera estamos muy lejos de descubrirnos. Y quizás ese es el error: Pienso, piensas, piensa, pensamos, pensáis, piensan. Empecemos a dejar un poco de lado todo eso. Busquemos otro camino y dejémonos llevar por otra cosa: Siento, sientes, siente, sentimos, sentís, sienten. Trasformémonos en empíricos, confiemos en la experimentación y las verdades caerán solas.