jueves, 28 de enero de 2010

Quién sabe por qué

Tal vez no encuentres lo que buscas porque no sabes qué es. Porque esta muy lejos. Porque te olvidaste. Porque lo perdiste. Porque te perdiste. Porque te confundiste. Porque fuiste y no había nadie. Porque había muchas cosas y te mareaste. Porque te quedaste dormido. Porque preguntaste y nadie sabía. Porque te convidaron un poco de locura. Porque todo se apagó de un golpe. Porque flasheaste. Porque escuchaste mal la ultima palabra y te cambio el sentido de la oración. Porque estabas distraído. Porque tropezaste y quisiste cambiar el rumbo. Porque pensaste que te llamaban pero escuchaste mal. Porque confiaste y te defraudaron. Porque crees a todo costa. Porque sentís a toda costa. Porque no te arrepentís de lo vivido. Y porque ya no sabes por qué. Pero quizás sin querer o queriendo encuentres lo que necesitabas.




En la altura

Una luz verde que empapa la mente y la deja fresca, libre de pensamientos grises. Alturas desafiantes que te invitan a la cima para descubrir más colores, para ver todo de otra manera. Porque alla arriba el aire se percibe diferente. Los pulmones se abren y el oxigeno se renueva. Desde acá se ve la libertad.



La Fuerza

Cementerio de trenes en Uyuni, Bolivia.



El cuerpo estaba sin oxigeno, no podía respirar más. Buscabamos un viaje que llene los pulmones de aire limpio. De a poco, el cuerpo se fue inflando con cada paso, cada camino, cada persona. Pero llegó un momento del viaje en donde descubrimos el verdadero fin de la búsqueda: la fuerza. Ese potente envión que refuerza las ruedas del cuerpo y las cuerdas del alma. Eso es lo que queremos encontrar.

Nos empezamos a llenar y a fortalecernos. En cada paso que damos buscamos más y más. La fuerza nos libera, nos alimenta, nos desafía. Empezamos a creer, a desear, a proyectar cada vez más. A seguir y no parar. Somos el motor que nos va a llevar bien lejos o bien cerca de las cosas.









sábado, 12 de diciembre de 2009

Una cortada


Voy hasta el cajón de madera y lo abro. Revuelvo un poco hasta encontrar lo que busco. El mango rojo de la tijera se asoma. Me la llevo y cierro el cajón. Empiezo a caminar hacia el jardín y me siento en la parte donde está nublado. Agarro el tallo y lo corto. Me quedo con la flor y la guardo en un libro. Un libro que paso a ser viejo.



viernes, 11 de diciembre de 2009

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Más allá que acá

El cerro de los siete colores
Purmamarca, Jujuy



Ya me fui, no estoy más acá. Pero todavía me ven. Me miran y me saludan, yo miro y también saludo. Pero creo que no estoy. Acá y allá al mismo tiempo. Aunque más allá que acá. Sí, definitivamente estoy allá. A veces me olvido y me pongo invisible. De repente me acuerdo y me pinto un poco para hacer presencia. Pero es un color clarito, no puedo más oscuro. No me sale. Intento. Intento de nuevo. Concentración. Desconcentración. No sé. Lo que pasa es que no estoy ahora. En un rato vuelvo. Ya me fui...





sábado, 5 de diciembre de 2009

Le fabuleux destin d'Amélie Poulain




Sus frases:

-Y me gusta notar pequeños detalles que nadie ve nunca.

-Cuando un dedo apunta al cielo, el tonto mira el dedo.

-Hablo de esas cosas que escondes como si tuvieran mucho valor.

-Sin tí, las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer.

-La vida no es más que un interminable ensayo de una obra que jamás se estrenará.