miércoles, 14 de octubre de 2009

Pero no lo sentimos

Necesitamos vivir en estructuras para protegernos, buscamos con urgencia los objetivos así ya estamos a salvo. No sabemos sentir, no queremos sentir de verdad. Encontramos un sentimiento, lo tomamos y creemos que es parte de nosotros y que es real. Entonces estamos satisfechos y dejamos satisfechos a los demás.

Creemos en la existencia de aquello que hemos creado. Pero no lo sentimos. Solemos inventarnos los sentimientos, las pasiones y los deseos. Pero no lo sentimos. Decidimos una profesión, una rutina, un objetivo. Pero no lo sentimos. Nos auto convencemos de cada cosa y ya estamos salvados.

¿Para qué cuestionarnos? ¿Para qué desafiarnos? ¿Para qué romper las estructuras? Si igualmente podemos llegar a ser felices. Pero no lo sentimos. Muchos piensan que el verdadero sentir significa transgresión, rebeldía, falta de educación, falta de sentido común, libertinaje. Pero no es ni una cosa ni la otra, esas palabras representan otros conceptos y todavía nos cuesta entender eso. Porque no lo sentimos.





domingo, 27 de septiembre de 2009

Simulacro: 2da parte

Lo deseamos pero estamos muy lejos. Cada ser inventa una excusa para acercarse y de esa manera no tiene que dar explicaciones. Entonces ya no queda nada, la estructura está formada por una excusa en vez de por un deseo. El sentido deja de existir, el razonamiento no se entiende y sin embargo seguimos.

Por un lado, nos piden que continuemos y por más que decimos que no, ahí estamos esperando algo. Por otro lado, nos dicen que esperar en vano no es bueno. Creo que hace mal a la salud o algo por estilo. No se, nunca me explicaron cuál es el mal que nos genera eso. Quizás tienen razón pero nos cuesta entenderlo.

La única opción es simular que avanzamos y no estamos pendientes de la espera. Inventemos una historia y confiemos en ella hasta que sin darnos cuenta nos olvidemos del simulacro y la ficción se convierta en realidad.




sábado, 26 de septiembre de 2009

Simulacro



Somos conscientes y simulamos inconsciencia. Deberíamos huir y desafiamos al tiempo. Quedamos anestesiados, como si estuviéramos en pausa. Sabemos que nos van a atrapar de nuevo y no hacemos nada para evitarlo, sólo esperamos que llegue el secuestro. Nos dicen que no tenemos que entrar en ese camino porque es oscuro y confuso pero paradójicamente nos ilumina y cuando estamos ahí entendemos todo.




Foto: Las habladurias del mundo, Eduardo Riggio


jueves, 17 de septiembre de 2009

Creaciones ajenas

La caja de Pandora


Siento haberlo escrito con el corazón

pero la razón, su protagonista,

me inspiró… Que paradoja.



Conozco mi manera de pensar, es torturante y enfermiza. Mi pensamiento, si puedo llamarlo así, no es uno solo pero sí es una sola la forma rutinaria que ha decidido tomar.

Al cerrar los ojos, en el intento diario por atrapar el sueño, aterrizan en mi mente y sin aviso aquellas imágenes que a esta altura las considero viejos enemigos. Altura de la cual me resulta muy agotador bajar dado que, irónicamente, pienso que no debería pensar. Para lograr así la libertad ansiada, ésa amiga que supe tener pero que no supe cómo hacer para que se quede.

Gasto mucho tiempo de mi vida en ese sendero donde se posa el mundo de los sueños y el silencio. Ellos disputan quién se quedará conmigo esa noche o día; todo depende de la ocasión o la espera. Quizás decidan repartirme (porque ya no soy mi dueño) y así me harán compañía un rato cada uno. Tanto es el tiempo que invierto que me dejó pobre; y es él quien me despertará a la hora que señalen sus opuestos brazos, cuando en un cerrar y abrir de ojos me encuentre inmerso en otro sueño… la realidad.

Escuche que si soñaste, dormiste mal y viceversa; pero quien versa estas palabras se guía por las pocas fuerzas con las que se levanta. En cambio, prefiero no tener rumbo para perderme en mis sueños y caer rendido ante mi debilidad pero feliz por mi libertad.... Lamentablemente les pregunto ¿Ustedes que opinan?

Al finalizar este camino recojo una caja, de la cual no sé qué saldrá. Y si vuelve, no se qué vendrá y muchos menos sé si no se va. Pero una cosa es segura, nunca parará.

Podría pasarme horas esculpiendo líneas sobre esta roca inmensa, que he decidido darle forma porque pesa, pero implica un tiempo que no me sobra y del que estoy harto de pensar. El cansancio se ha sentado a mi lado para llevarme, los despido y me retiro… debo ir a esperar.



Sebastián M. Nantillo

lunes, 31 de agosto de 2009

El tiempo


Vivir a tiempo. Vivir a destiempo. Decidir a tiempo. Decidir a destiempo. Querer a tiempo. Querer a destiempo. Desear a tiempo. Desear a destiempo. Buscar a tiempo. Buscar a destiempo. Pensar a tiempo. Pensar a destiempo. Sentir a tiempo. Sentir a destiempo. Quizás lo más difícil no es la acción sino el momento en el que se produce ese acto.

Por momentos, el tiempo está a favor y otras veces en contra. De vez en cuando se agota y comienza a disminuir, a decrecer. Pero en otras ocasiones se desborda porque es demasiado largo, eterno. ¿Cómo aprendemos a calcularlo y medirlo? Creo que no se puede. ¿Y si lo eliminamos? ¿Qué pasa si nos proponemos a desistir de él? Quizás ese día todos podamos encontrarnos…

miércoles, 22 de julio de 2009

Déjate caer

La altura no es el problema, el vértigo casi no existe y la vista llega a ser tan excitante que dan ganas de saltar. Pero incontrolablemente las ideas invaden mi mente y me empiezan a paralizar. Si alguien me empujara sería mucho mejor porque es difícil tomar la decisión de saltar.

Hay algo que me incita pero al mismo tiempo me paraliza. Quizás es el miedo a no saber cómo será la caída, cómo será allá abajo. Una incertidumbre que molesta a la hora de tomar el impulso. ¿Y si tropiezo al tomar el primer envión y resbalo? De esa manera mi salto estaría destinado al fracaso.
Los razonamientos me impiden saltar, pero no voy a dejar que me ganen. Me voy a quedar acá hasta que el impulso aparezca. No existe la opción de bajar caminando, no permitiré que las ideas cobardes posean mi cuerpo. ¡Listo! ¡Ahí voy!

Euforia.Miedo.Libertad.Locura.Vértigo.Adrenalina.Satisfacción.

Miles de sentimientos y sensaciones se encontraron durante la caída. Todo ocurrió en un lapso de tiempo eterno pero a la vez se desvaneció en un segundo.

¿Saltamos de nuevo?





BONUS TRACK



Hay quien obedece a sus propias reglas porque se sabe en lo cierto; quien cosecha un especial placer en hacer algo bien; quien adivina algo más que lo que sus ojos ven; quien prefiere volar a comprar y comer; todos ellos harán duradera amistad con Juan Salvador Gaviota. Habrá también quienes volaran con Juan Salvador Gaviota por lugares de encanto y aventura, y de luminosa libertad. Pero para unos y otros será una experiencia que jamás olvidarán.


Juan salvador Gaviota- Richard Bach






sábado, 4 de julio de 2009

Ella baila sobre el mar

A pesar del constante balanceo, el equilibrio existe. El cuerpo se deja llevar por los movimientos y realiza un baile especial para mantenerse de pie. Las formas discontinuas del espacio adaptan a las formas corporales para no producir un desequilibrio.

El juego consiste en no caerse y avanzar. Pero para poder jugar hay que respetar las reglas: no hay que ayudarse con ningún sostén y es requisito fundamental disfrutar el paisaje. Sin reglamento no existe juego y sin juego no existe creación. Y hay que tener bien claro que el objetivo final es crear. Probar, conocer, equivocarse, volver a empezar, buscar, indagar, mirar, reflexionar, soñar, enseñar, aprender, aprehender, expresar, manifestar.

No hay que quedarse anestesiados frente al miedo de la incertidumbre. La parálisis mental y corporal es el error más grave. Hay que seguir caminando hasta el cansancio y ponerse a girar. Dar mil millones de vueltas sin parar y crear todas las formas posibles. Luego, disfrutarlas una por una, sin perderse ninguna. Este viaje es variable impredecible y largo pero hoy estoy acá y quiero disfrutar lo que tengo a mí alrededor.